miércoles, 13 de junio de 2012

BUÑUELOS DE CALABAZA

BUÑUELOS DE CALABAZA
En los Países Catalanes los buñuelos siempre suelen ir ligados a una fiesta: buñuelos de Todos los Santos, en Menorca, de San José en Valencia, (y del Empordà, según Josep Pla), Semana Santa, en Cataluña, la Fiesta de las Vírgenes (21 de octubre), en Mallorca, de Todos los Santos, en Menorca ... Tenemos buñuelos, buñuelos, bunyetes (Cataluña Norte si bien más parecidas a las orejitas (orelletes) otra familia de pastas fritas), crespells o crispells ... De forma redonda-con agujero o sin-, aplanada (Cadaqués, Alt Empordà), triangular (Sant Feliu de Guíxols ...), buñuelos de viento o "de aire" (País Valenciano). Y también los deliciosos buñuelos del Ampurdán rellenos con crema o con nata, los buñuelos de Castellón de la Plana llamados "pelotas de fraile", también rellenos con crema ...
Las recetas de Europa más antiguas que conocemos son catalanas. Aparecen varias de ellas recetas en recetarios medievales-los primeros de Europa, entre él los deliciosos buñuelos rellenos con requesón que explica el cocinero real de la corte de Nápoles en el Quattrocento, el catalán Maestro Robert (conocido por los españoles como "Ruperto de Nola ") en su Llibre del coc, y que, en tal homenaje a su tierra de origen, llama "naranjas de Xàtiva ", por su aspecto dorado. También llamados almoixàvenes o monjàvenes, un nombre que viene de la expresión árabe "hija del queso"; este, en efecto, es su origen.
De hecho, la cultura gastronómica donde quizás hay buñuelos más exquisitos y de mayor variedad es la de los Países Catalanes. En España tienen los churros (o las porras) los catalanes tenemos varios tipos de buñuelos ... Además de los salados: de bacalao, de pescado, de cerebro, de calabacín, de berenjena, de escarola, de coliflor, de alcachofa ...
Yo soy originario de las comarcas de los "brunyols" de Cuaresma, llamados del Empordà. En mi infancia, cada semana santa, toda la familia se reunía en casa con el fin de elaborarlos; participábamos todos: la madre, el padre, la abuela, los niños, alguna vecina ... Era necesario saber mezclar los ingredientes y fuerza para amasar la pasta, y paciencia para esperar que creciera ... Aquellos deliciosos, densos y perfumados buñuelos (matalahúva, cilantro. ..) todavía eran buenos al cabo de unos días, en este caso, se guardaban en grandes ollas y se solían cubrir con una solución de agua o anís o sólo anís-. Se hacía en abundancia no sólo para comerlos como postre, para desayunar o merendar- a veces con chocolate, con vino dulce-, sino que también para obsequiar a parientes y amigos. Los buñuelos, pues, constituían un auténtico acto de sociabilidad, un rito de convivencia. Todo el mundo rivalizaba a ver quién los hacía más buenos!
Estos buñuelos mallorquines y valencianos de calabaza pienso, como el ELISEU CLIMENT, que son realmente deliciosos. Eliseu Climent es una de las personas que ha hecho más por la lengua y la cultura de las Baleares, Cataluña y la Comunidad Valenciana, la Franja y la Catalunya Norte y, por tanto, representa una nación en lucha por su dignidad y libertad. Ha sufrido varios atentados con bomba en la librería que tenía en Valencia por parte de los españolistas, bien conocidos, pero que la policía, sospechosamente, nunca ha sabido quiénes eran... Yo me honro de colaborar en "El Tiempo" y con su amistad-y nunca mejor dicho, porque hace tiempo que no pagan los colaboradores! -.
Los buñuelos son típicamente mediterráneos: son los sfendj de Marruecos, los lokma de Argelia y Turquía, los loukoumades de Grecia y los lokmet de Egipto, los bimuelos de los judíos sefardíes de Egipto, los buñuelos de los españoles (de viento. Andaluces…), los beignets franceses, las fritelle italianas-de San José, de bacalao, de judías, de queso, de arroz, de San Antonio ... En algunos casos se sirven bañados en almíbar o miel, tanto en Baleares como en los países orientales. Las hay de muy simples, sólo hechos con harina y líquidos (agua y leche) y de mucho más elaborados, como los del Empordà y Girona ("buñuelos"), que tienen huevos, cáscara de limón, matalahúva, cilantro, anís, etc. También encontramos en algunos países nórdicos: los appelbeignets los Países Bajos, el fritters y doughnouts anglosajones, etc., Si bien suelen ser diferentes de lo que entendemos nosotros por buñuelos.
Las hay de frutas-manzana, piña, plátano, cerezas... - o de flores y plantas-crisantemos, acacia, saúco, mirones o flores de calabaza, de hojas de limonero (Murcia), de legumbres, como los " bollitos de frijol de carita "de Cuba, los de garbanzos de Argelia y Gibraltar, -" calentitas ", etc. Dentro de la familia, podríamos hablar de los falafels egipcios y del Próximo Oriente, de habas o garbanzos.
En Baleares y el País Valenciano también encontramos buñuelos de calabaza (llamados también alisos, un nombre de origen judío que quizás se refiere a la pasta "Alisa", sin levadura), o bien de patata y boniato, y en otros lugares, buñuelos de higos (Castellón de la Plana, Lleida, “figues albradades”), de hojas de borraja (“borraines” de la región del Ebro), etc.
Ingredientes
400/500 g de harina (o la que admita)
1/2 kg de calabaza
manteca o mantequilla (una cucharada o más)
3 o 4 huevos (opcional)
100 g de azúcar
50 g de levadura de panadero (aproximadamente)
agua (si no se ponen huevos, 1/4 de l, aproximadamente)
Elaboración
Tiene la calabaza cocida (normalmente se hace al horno, limpia de semillas, vinos, etc.; También se puede hervir, también puede hervir). Pase la calabaza cocida por un pasapurés o aplastarlas bien con un tenedor.
Mezclar todos los ingredientes en un barreño (lo podéis hacer con una batidora), empezando por la levadura o levadura y un poco de agua tibia de hervir los boniatos y las patatas, a continuación añadir la manteca dejando una pasta fosa. Añadir a la masa de calabaza y, sin parar de amasar, la harina poco a poco. Debe quedar una pasta lisa pero más bien clara. Acabar la de batir. Dejar reposando en un lugar tibio, haciendo que quite, lo que se ve por las burbujas que hace la pasta. Puede tardar de 15 minutos a 2 horas.
Poner un cazo o caldero a fuego medio con bastante aceite (al menos 1 litro) y cuando esté caliente, se vaya friendo los buñuelos, en forma de rosquilla con un agujero, de un lado y del otro, hasta que queden bien dorados . Poner en un papel absorbente y comed calientes o fríos.
Se comen roció el azúcar o miel fundida.
Notas
Para elaborar los buñuelos, puede hacerlo con las manos, mojando con agua (o aceite) para que la pasta no se agarre, o con dos cucharas, que también mojaréis.
De todos modos, el sistema más tradicional-que reencontramos en el Magreb para elaborar los buñuelos o sfendj-es tomando una porción de masa, meterla en el puño y apretando haciendo que salga entre el dedo gordo y el índice una bola de pasta. Tiene a punto un plato hondo con agua (o bien con aceite crudo) y con la otra mano, remojada, se coge la bola con el dedo gordo en medio, a fin de hacer un agujero, teniendo el índice y 'anular abajo. Con cuidado de no quemarse os, el tirar al calderón, y así vaya procediendo hasta terminar toda la masa.
Para girar y sacar los buñuelos del aceite hirviendo se puede utilizar una losa agujereada, dando un golpecito, o bien una girador de alambre ("araña"), una aguja de hacer punto (o las dos cosas), una cañita, al igual que en el Magreb, por este cometido, también se utiliza un largo punzón. Hay una cierta práctica, ya que los buñuelos son mucho más buenos si la pasta es floja y, por tanto, se debe tener cuidado de que no se nos escuela para los manos.
También es muy importante la temperatura del aceite: no debe humear, para que no queden repentinos, pero tampoco debe ser demasiado baja, ya que quedarían aceitosos.
De estos buñuelos 'hay tantas recetas como pueblos y casas. Citemos algunas variantes, que, en principio son rápidos, o "sin fermentar" y fermentados, con agujero y sin agujero.
Se pueden hacer con boniato o patata, al estilo de las Baleares..
Se puede utilizar aceite, mantequilla, manteca o manteca y mantequilla, o bien margarina. Las proporciones pueden cambiar: por ejemplo, para 1 kg de harina, 300 g de grasa.
Son buenísimos servidos de caliente en caliente, bañados con miel. Con azúcar-fino o o o lustre-también son excelentes fríos.
Para freír, hay que utilizar aceite nuevo. Puede ser conveniente el aceite vegetal (de girasol, por ejemplo), si sólo sirve una vez.

martes, 12 de junio de 2012

SOPA DE REMOLACHA, UN HERMOSO COLOR...

BORTSCH
Me encontraba en un bar de noche de San Francisco, California-donde me sorprendió algo que después ha llegado aquí, que es la presencia de un portero forzudo y la elección de las personas que entraban que, según las normas del local, debían cumplir ciertos riquisitos de aspecto y vestimenta ("no faggots", decía un cartel visible, hasta el punto que todo el mundo iba con vaqueros, camisas de vaqueros o polos y exhibía barba o bigote. Los precios no eran caros y el ambiente agradable, hasta el punto que invitaba a conversar con el vecino. Los norteamericanos-al menos por la experiencia que tengo-cuando se encuentran relajados y en un ambiente propicio suelen ser muy cordiales y amistosos.
El caso es que me tocó un vecino de barra que parecía un clon del famoso actor Tom Selleck-protagonista de varias películas y de la famosa serie "Magnum", que hace unos años animaba, con bonitas vistas de Hawai, las sobremesas de TV3. Bebía wodka, ruso, el polaco es vodka) que era la bebida que un servidor había pedido; sea por algún vapor etílico incipiente o la alegría del ambiente, hicimos entablar una conversación. Osé, incluso, a preguntarle por su asombrosa semejanza con el famoso actor: casi de enfada, en etizibar hacerme:
- "I'm Tom Selleck".
-Really?, dije, incrédulo.
Bueno vamos, no exactamente, porque no se llama así. Como una de mis aficiones es el conocimiento de las naciones y minorías nacionales, tema sobre el que he hecho alguna que otra conferencia sabía que el actor pertenecía a una de las más desconocidas y destruidas (y en buena parte dispersada en Estados Unidos a causa de la revolución rusa y la Guerra mundial), los "russins" (aunque no hay acuerdo sobre el nombre; se utiliza corrientemente el de rutenos), un grupo nacional eslavo , pero que no es, para entendernos, ni estrictamente ruso ni estrictamente ucraniano. El pueblo ruteno no tiene reconocimiento nacional en ningún estado, aunque todavía habla su lengua en una zona que va de los Cárpatos al norte de los Balcanes. Hay minorías rutenos en Eslovaquia, Bulgaria, Ucrania, Rusia y la Polonia oriental…y en Estados Unidos de Amércia.
La sorpresa del actor fue mayúscula al verme al corriente de estos detalles, y casi me da un beso. Como mínimo, me gané un par de vodkas y una invitación al hotel, donde pudimos hablar no sólo de los russins y de su cocina, sino también de los catalanes-otra nación expoliada y, por tanto, la solidaridad estaba asegurada. Ayudante un poco la wodka y la enorme cordialidad del actor, fue, ciertamente, una de las noches más intensas de mi vida. Como resultado, he aquí una de las recetas más famosas de la cocina eslava-básicamente ucraniana- el Borch (o bortsch), que sería como la escudella y carn d'olla de diario (cocido), pero que tiene la originalidad de su color púrpura para el presencia de la remolacha. A Tom Selleck le causó una enorme sorpresa al decirle que este ingrediente (tan querido por los eslavos) que cuando yo hacía de payés lo cultivábamos en casa, pero nosotros no lo comíamos, y lo dábamos al ganado.

La remolacha o “acelga rábano”, sin embargo, es un ingrediente apreciado en diversas cocinas. En los Países de matriz eslava, sobre todo, pero también en otros más lejanos, como Argelia ... cosa nada extraña, ya que esta planta es originaria de África. Aunque los griegos ya la conocían, su consumo, particularmente en Francia, no se difunde hasta el s. XVI. Napoleón le da el golpe de efecto, utilizando la variedad azucarera para evitar el bloqueo del azúcar americano.
La remolacha, aunque si es bien tierna se puede consumir cruda, normalmente es mejor hecha al horno o hervida, como ya se suele encontrar en los súper.
Su gusto dulce lo atestigua: tiene una gran cantidad de glúcidos. Puede teñir la orina de un color rojizo ... No nos debe preocupar!.
Ingredientes
1/2 kg de buey para hervir (que incluya huesos)
1 trozo de tocino, y remolacha grande
¼ de col verde, 4 patatas, 1 zanahoria, 1 chirivía, 2 cebollas medianas,2 tomates pequeños (opcional)
manteca o mantequilla, hierbas al gusto: laurel, perejil, ½ cabeza de ajo, unos granos de pimienta negra, o bien un bicho o pimienta de Cayena, ½ yogur, una cucharadita de vinagre, 1 polvo de azúcar
Elaboración
Poner a hervir en una olla con dos litros de agua los huesos y la carne de ternera, así como un trozo de tocino. A media cocción añadir las verduras (excepto la col) las patatas enteras, pero marcadas con una cruz-.Espumar y al cabo de una hora, retirar los huesos y las verduras y, si queréis, colar el caldo.
Tome una sartén con un poco de tocino picado y un poco de mantequilla o manteca y haga sofreír la remolacha picada y rallada. Se añade azúcar y, si ponéis, un poco de tomate. También se puede poner zanahoria rallada y cebolla picada.
Vuelva a poner el caldo al fuego-en su caso, rectificando de agua-, añadir la col y haga cocer un cuarto; unos 7 o 10 minutos antes de sacarlo del fuego, añadir el sofrito con la remolacha (que debe conservar su color). Añada, al gusto, las especies pertinentes.
Puede servir de dos maneras: como una escudella o cocido, mezclando todos los productos a cortes, o primero la sopa y luego las carnes y verduras.
Hay quien además añade una pica con tocino y ajo y, justo al momento de servir, un poco de smetana (nata agria). Si no encuentran, puede batir un poco de yogur (o crema de leche, o crème fraiche, que ya es ácida) con vinagre.
Notas
Hay tantas variantes como casas de estos sustancioso plato de diario, tanto con respecto a los ingredientes como ciertos procesos de elaboración. Según las disponibilidades o el gusto, se puede añadir huesos y carne de cerdo (mejor saltos), gallina o pollo, cordero, oca o pato, embutidos, así como judías (cocidas o repeladas), nabos, calabaza, puerros, y , en cuanto a hierbas, apio, hinojo o eneldo, pimentón ... Muy a menudo la remolacha no se sofríe, y se echa rallada al caldo, siempre al final de la cocción. También puede incluir frutas agrias, como manzanas. Los elementos ácidos ayudan a conservar el bonito coloro púrpura.
La sopa se puede adornar con harina de alforfón (un producto muy típico de Rusia, y que al actor le interesó que fuera conocido en mi comarca y, particularmente, la Garrotxa, Olot-"tan seguro como el trigo sarraceno en Olot", ya que se quejaba de que los Estados Unidos era difícil de encontrar.
Yo he sustituido la raíz de perejil, que se pone en origen, por chirivía, que hace la misma función.
Se puede hacer una versión vegetariana. Para el verano, es excelente fría!. En Bulgaria la hacen con yogur, en forma de ensalada, tal como se hace con el pepino.
El borsch (o bortsch, borsch, borhst, borchsch, que de todas estas maneras se transcribe!. Y, barszcz, en transcripción del polaco) es de remolacha-de hecho el nombre eslavo de borshch quiere decir "nabo de vaca”, remolacha) , pero en Rumanía hacen con remolacha y de frijoles (Bortschs de fasole). También se hacen sopas agrias, con remolacha o no, en Moldavia Forma parte de los clásicos culinarios europeos-franco-británicos-desde el siglo XIX. En el Art culinaire français (1950) aparece la versión polaca bajo los nombre de Barszoz y Bortchs polaco. El cocinero Josep Lladonosa i Giró en El libro de las sopas, se inspira en estas recetas, pero se hace un lío, ya que titual su "El bortsch polaco (Rusia)" (sic).

jueves, 9 de febrero de 2012

UNA CREMA DE SETAS PARA SEDUCIRCREMA DE SETAS SILVESTRES, CON BOHUMIL HRABAL La crema de setas es una deliciosa sopa propia de las grandes cocinas,

CREMA DE SETAS SILVESTRES, CON BOHUMIL HRABAL

La crema de setas es una deliciosa sopa propia de las grandes cocinas, como la francesa. Normalmente se hace de champiñones, pero en este caso le damos un acento catalán utilizando setas silvestres, tan apreciadas en Cataluña.

Cada una de ellas- de una variedad sorprendente, por la riqueza de microclimas de la zona- tiene su nombre ( incluso varios, según se trate de comarcas diferentes, de Valencia o las Baleares) muy a menudo difíciles de traducir al español.

Un plato refinado, para quedar muy bien con los invitados un día de Otoño e incluso de Primavera.

En la cocina catalana tradicional hay algunas deliciosas sopas de setas, pero nunca en forma de crema, que es una aportación francesa. También en las cocinas eslavas hay una gran variedad de sopas y crema de setas. Bohumil Hrabal, el gran escritor checo que fue censurado y prohibido en ocasión del golpe de Praga, por “pornógrafo”(? )en algunas de sus maravillosas novelas habla a menudo de las setas salvajes- por ejemplo, incluso da recetas de los leñadores catalanes. En su novela “La pétite ville où le temps s’ arrêta” (me gustaría saber checo, un gran lengua, pero tuve que conformarme con la traducción francesa) nos describe maravillosa escenas relacionadas con las setas, e incluso el inicio de una crema:”encendieron un fuego en el claro del bosque, y después de pochar la mantequilla y cebolla, les añadieron las setas…”.

Si se utiliza mantequilla- de León, de Soria o de Pirineo catalán, “Cadí”, con IGP o Indicación Geográfica Protegida) y nata, esta crema entra en la categoría de los apreciados véloutés (cremas de terciopelo). Así que ustedes pueden escoger.

Ingredientes

1 l de caldo vegetal

2 Ajos tiernos (unos 50 g)

2 zanahorias (unos 100 g)

200 g de setas silvestres variadas (boletus, rebozuelos, “fredolics”, nizcalos, trompetas, “camagrocs” etc.)

Aceite de oliva extra virgen Siurana o, Les Grrigues o Empordà (IGP)

Sal

Pimienta blanca

100 ml de crema de leche o nata

Elaboración

En el aceite de oliva, saltear los ajos tiernos, la zanahoria y las setas silvestres, limpias y troceadas. Pochar bien sin que tome color. Reservar unas setas para decoración.

Mojar con el caldo de verduras, rectificar de sal y pimienta y hervir. Triturar y volver a poner en el fuego. Añadir la crema de leche, remover y reducir un poco, sin que el caldo hierva fuerte.

Servir en tazones o platos al gusto (cuadrados, etc.) y decorar con unos trocitos de setas y, opcionalmente, una cucharadita de nata (montada o sin montar).

Si le quieren dar una nota checa (eslava), utilicen smitana (nata agria).

Notas

Se puede sustituir los ajos tiernos por una cebolla.

También se puede decorar con cebollino (ciboulette) , cebolleta o perejil.

En vez de crema normal se puede utilizar crème fraïche (nata agria).

Se puede hacer de una sola clase de setas: boletus, “fredolics”, champiñones, etc. Igualmente se pueden utilizar setas secas (boletus o ceps, “camagrocs”), dejándolas antes media hora en remojo. No son recomendables, según mi experiencia, las setas conservadas al natural ni, en general, las congeladas.

Si no se dispone de caldo de verduras (o de pollo) se puede utilizar un concentrado o cubito.

Un truquillo: si sobra, espésela con un poco de maizena y utilizela como slasa para carnes- filetes, bistes, pechuga de pollo, de pavo-.

jueves, 2 de febrero de 2012

UNA DELICIA DE ALCACHOFAS

ALCACHOFAS A LA ROMANA (AL ESTILO DE ROMA)

O mejor, “a la manera de Roma”. Es una receta muy popular en Italia, donde las alcachofas son muy presentes en su cocina. Da gusto verlas en toda su ufana en los mercados, de diversas clases- romanesco, catanese, viioletto, spinosa sarda- que se suele vender ya pelada, como vi en Alghero (l´Alguer), la violetto, la del Veneto, etc. En la cocina de Roma hay , como mínimo dos famossas recetas de alcachofas. Estas que comentamos y las “alcachofs a la judía (“carcioffi alla giudia”, simplemente fritas en abundante aceite de oliva.

El invierno tiene sus delicias gastronómicas: hablamos, particularmente, de las alcachofas. En realidad un flor, que nos trajeron los árabes y que, por lo tanto, fué conocida en la Península Ibérica- y el sur de Italia- mucho antes que en otros paises europeos. Sus denominaciones -castellano, alcachofa, andaluz, alcaucil, napolitano, carciòffola, catalán, carxofa, italiano carciofo- denotan este origen arábigo.

En los antiguos manuales de cocina , escritos a menudo por frailes, las alcachofas tienen un lugar de honor, como plato por si mismo o acompañando carnes y pescados. En la cocina del ámbito catalán és particularment importante su uso en algunos arroces elaborados a la cazuela o en la paella (paellera). Destacan el Arròs negre de la Costa Brava, un arroz a la cazuela mixto, de mar y montaña (costilla de cerdo, salchichas, cigalas, sepia...) y la deliciosa Paella negra de Valencia, que puede incluir habas y alcachofas.

La alcachofa tiene como efecto oscurecer los productos con los que está en contacto, especialmente si son permeables al color (arroz, pasta, patatas). Por eso en todas las recetas se suele aconsejar, una vez partida, rociarla inmediatamente con zumo de limó, para evitar el propio oscurecimiento del producto.

Es importante , al ir al mercado, saber escoger esta hortaliza. Tiene que presentar un color verde uniforme (aunque las hay moradas), sin manchas negruzcas (que denotan frío , incorrecta manipulación o poco frescor), con las hojas bien apretadas y con las puntas suaves. En general, son preferibles las más pequeñas, si son tiernas y firmes, que las aparatosamente grandes.Una vez en casa, se pueden guardar en la nevera, en el compartimento de verduras o guardadas de una forma estanca, para que no cojan otros sabores.

Si tenemos la suerte de acudir a los mercados gerundendes, de Cataluña Norte, de Mallorca y del sur de Francia, o de algunos lugares de Italia, observaremos la presencia, a veces vendidas a menudo por los propios agricultores, de unas alcachofas muy pequeñas, de un inconfundible color morado (se llaman macau en Francia, o bien alcachofa violeta de Provenza; llegan en Primavera). Paguemos el precio que nos piden: se trata de un producto de una gran calidad, de un sabor y un texturas finísimos. Se pueden comer en crudo, en ensalada (con limón, pimienta, queso rallado parmesano) o bien elaborar unas tortillas (a la francesa o redondas, con mucho huevo, al estilo catalán o italiano) realmente deliciosas, con sólo con saltearlas un poco. La alcachofa de Bretaña es muy verde y más chata que la común en la región mediterránea (sur de Cataluña, Valencia, Murcia...), y suele encontrarse de abril a diciembre.

Las alcachofas, en forma de fondos y corazones, también se encuentran conservadas al natural en lata y, de hecho, tienen poco que ver con el mismo producto fresco. Lo mismo podemos decir de las alcachofas congeladas, que casi hay que considerar como otro producto. Una delicia que se puede encontrar en Italia y Francia son las alcachofas conservadas en aceite, un aperitivo remarcable, o bien en salumerra con hierbas aromáticas como el tomillo, el laurel, etc.

Esta hortaliza (en realidad una flor) es poco energética , es rica en hierro, manganeso y potasio y tiene fama de ser diurética. Se le atribuyen grandes beneficios para el hígado. Con la sustancia amarga que posee, contenida en sus hojas exteriores, se fabrica un aperitivo muy curioso, que encanta a los italianos, el Cynar (aqui fracasó).Cocida, no tiene problemas de digestión.

Ingredientes

8 alcachofas

1 limón (zumo)

2 dientes de ajo

Perejil

Menta

Sal

Aceite de oliva

Elaboración

Sacar las hojas exteriores de la alcachofa. Pelar el tallo o pie, dejando 2 cm. Sumergirlas inmediatamente en agua acidulada con zumo de límón, para evitar que se ennegrezcan. Abrirlas un poco y, en medio de las hojas, poner el ajo, el perijil y la menta picadas. Salar. Cerrarlas un poco. Ponerlas en una cazuela, que se toquen una a otra para que se sostengan. Cubrirlas con dos partes de agua y una de aceite. Meter la cazuela en el horno, tapada con papel de aluminio, previamente calentado a 250º. Cocerlas durante una hora, aproximadamente.

Notas

Hay quien gusta de añadir pimienta y pan rallado, todo mezclado con el ajo y las hierbas. Mi amigo Enzo, que borda la receta, solo pone el ajo y las hierbas. Él las sirve frías, como entrante, pero tambien se pueden comer calientes, como guarnición.

La misma receta se puede hacer en una coina, a fuego lento; las alcachofas estarán listas cuando ya no quede líquido. Esta receta- sin la presencia de la menta- es exacta a tal como se hacen en Valencia. En todo el Mediterraéno, hay recetas parecidas.