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miércoles, 30 de mayo de 2018

POSTRES DEL MUINDO CON LECHE Y SUS DERIVADOS


COCA DE SAN JUAN CON YOGUR
La leche es una de las bases de la pastelería occidental: se utiliza en Europa, en el Mediterráneo, el Magreb y los países árabes, en América, los Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y otros países de matriz occidental, así como en India. Pero no en China, Japón y otros países asiáticos. Hablamos, básicamente, de leche de vaca, pero ocasionalmente también puede ser leche de oveja o de cabra. De lo contrario, es una buena noticia para los vegetarianos y veganos que en la Edad Media, tanto para cocinar como para hacer dulces, en la cocina catalana casi sólo se utilizaban leches vegetales- almendras-. La leche de vaca se reservaba para bebidas afrodisíacas, como la "Medicina para levantar la verga" (Medicina per endreçar la verga) que aparece en el kamasutra catalán del s. XV, el Speculum al foder (Manual del joder), que no es más que la leche con canela y limón, llet gelà en Valencia y leche preparada en Mallorca y en ocasiones leche merengada en Cataluña.
La leche- y sus derivados, como la mantequilla y la nata, así como la crema fresca o nata agria, el kaymak en Turquía, la smitana los países eslavos o el yogur- son la base de la repostería occidental y buena parte de la oriental. En India o Pakistán por ejemplo, hay un montón de magníficos postres a base de leche: cremas, pudines, helados ... Kheer, Payeh, Cham cham, Abikans ...
Tenemos, en primer lugar, las cremas: crema catalana, natillas españolas, crême brulée francesa, crème caramelo portuguesa, crema inglesa,  crema bavara, pannacotta italiana ..., y derivados como la Leche frita y otros. Y claro, los helados, que se caracterizan, precisamente, por tener leche.
Otra apartado son los flanes, tanto en el estilo catalán y español como estilo francés (con un molde alargado), el budín argentino, y los pudines ingleses y de Menorca u otras culturas, como las asiáticas. Dentro este apartado tenemos el los pasteles de leche, como el fabuloso Galaktaboureko griego. Un pastel hecho con pasta filo, recubierto de jarabe, como la pastelería turca, y muy goloso. Tanto como el Bougatsa, que, según mi amigo Haralambos, que me lo dio a conocer, se originó en la ciudad de Serres, procedente de los migrantes de Estambul- sus abuelos tenían esta procedencia-. Es muy popular en su ciudad, en Tesalónica, y también l'elaboraven los judíos sefardites- si bien el reservaban a ciertas festividades rituales y comidas, ya que no lo pueden tomar conjuntamente con platos de carne o pescado, según las normas kosher- . El Bougatsa también es popular en la preciosa Calcídica (también en el norte de Grecia) y en la isla de Creta- donde había nacido mi amigo-. En Iraklion, me dijo, el más famoso es realizado por las tiendas de la plaza Morosini, los descendientes de los refugiados armenios de Asia Menor, a los que los turcos intentaron asesinar en masa, y en buena parte lo hicieron. Por cierto, el nombre de bougatsa procedie del latín panis focacius, hogaza en catalán y occitano, hogaza en español y focaccia en italiano. Pasteles similares se encuentran en Turquía o en países del imperio otomano, como los de los Balcanes, Argelia, Bulgaria- el banitsa, que degusté en Sofía en unos funerales, donde se suele servitr,etc. En el  Magreb con leche se hacen cuscús dulces, muy apreciados. También pueden incluir mantequilla.
Y si entramos en el mundo de las leches cuajadas- requesón, requeijâo, mamia vasca, ricotta, brocciu de Córcega, recuit catalán, recuita de Ibiza, brousse, brossat catalano-balear, Irkottta de Malta, el repertorio es muy seductor. Empezando por el flaó catalán, uno de los dulces más antiguos de Europa-  de la época de Carlomagno, que fué emperador de Cataluña- de Ibiza, Morella, Figueres, Torroella de Montgrí etc., y fiadone  italiano, la flaouna de Chipre- por el nombre y la historia de probable origen catalán, “flaona”, la flazouna occitana y otros, rellenos con requesón. A mí me gustan particularmente los cannoli de Sicilia, rellenos con ricotta y frutas glaseadas. También el Tiramisú tiene un queso fresco con nata, el Mascarpone.Equivale al quark alemán y otras leches cuajadas o quesos frescos cremosos. Dentro esta familia encontramos las internacionales tartas de queso, como la magnífica Greixonera de brossat o el Nueva York cheese cake.
La nata montada- en inglés Whipped cream- es un ingrediente fundamental de las pastelerías europeas y americanas: tartas- con fresas, chocolates, etc., brazos, roscones ... Es el Cream pie o tart de los filmes del cine mudo que se echaban en la cara ...
Finalmente, el yogur también es importante para hacer tortas, pasteles y otros postres.
COCA DE SAN JUAN CON YOGUR
En los países del arco mediterráneo, las coques- de todas clases, dulces y saladas, simples o rellenas- son muy populares y, a menudo- como esta de San Juan- se relacionan con una fiesta. Estas tortas se elaboran de forma excelente los hornos y pastelerías, pero se pueden elaborar en casa.
Ingredientes
1 bote de yogur completo (puede ser de tipo griego)
1 medida de un bote de yogur de aceite
2 medidas de yogur de harina
1 sobre de levadura en polvo (Royal)
1 limón rallado
3 huevos
azúcar para espolvorear, 2 huevos para colorear, frutas glaseadas (cerezas, naranja, melón, calabaza ...)
piñones
elaboración
En una batidora poner el yogur, el aceite, el azúcar, la harina, la levadura, el limón rallado y los huevos. Batir.
Untar con mantequilla una llauna (bandeja de hojalata o similar) ovalada o alargada, extender la pasta haciendo un grosor de unos 2 cm y poner en el horno, previamente calentado a 180º, durante unos 20 minutos. (depnde del grueso de la  coca). Sacar la bandeja y pintar la coca con huevos semibatidos. Espolovorer con azúcar, añadir las frutas confitadas y los piñones y ponerlo a gratinar, hasta que todo quede dorado.
Notas
Se pueden sustituir los piñones por almendras fileteadas, añadir chicharrones a la masa o decorar con crema pastelera.

jueves, 10 de noviembre de 2011

CREMA (CATALANA)

Crema catalana

Crema cremada, Crema de Sant Josep, Crema catalana

La crema catalana, quemada o de San José (fecha tradicional de su elaboración), ahora se encuentra todo el año como uno de los postres de más éxito en Cataluña, asi como en las Baleares. No es que sea un “invento” catalán; se le parece, en Francia, la crème brulée; en Occitania (sur de Francia), la crèma, y en Portugal, la créme caramelo, que también se queman con una pala, aunque son poco corrientes. Y de la misma familia tenemos la crema inglesa y la crema bávara, hechas con nata, e incluso la pannacotta italiana.

Sin embargo, la crema catalana tiene personalidad propia. La auténtica siempre se hace con almidón (no con crema de leche, ni harina, ni Maizena, como suelen poner los recetarios) y se perfuma con la clásica combinación, originada en la antigua y refinada cocina árabe, de canela y limón; por lo tanto, tiene su propia especificidad de ingredientes, sabor y acabado. Una combinación que encontramos en la leche con canela y limón, bebida medieval afrodisíaca de origen catalán.

Podemos relacionarla con la crema pastelera (crème pâtissière) y, si atendemos al significado de crema en francés (que quiere decir “nata”), podremos también relacionarla con la panna cotta italiana, como dijimos, o la misma crema italiana de la Toscana e, incluso, algún custard inglés. O la crema francesa, con cuyo nombre es conocida la que en Francia – y en otras partes – se conoce cono crema inglesa.

La crema catalana, en su categoría, es el postre más antiguo de Europa, ya que aparece en los recetarios medievales catalanes, que son los primeros escritos en una lengua europea (s. XIV). Es un postre familiar por excelencia, pero que no falta en ningún restaurante e incluso se come en la típicas “granges” o lecherías.

Con la crema catalana- postre de culto, que hace soñar a la protagonista del film Amélie- se elaboran chocolates (Lindt), postres lácteos, licores y helados. El helado de crema catalana- que guastaba a Salvador Dalí- es una pura delicia.

Me gusta la crema catalana, empezando con la que hacía mi madre, sobretodo por San José, y a la manera más tradicionalmente festiva: servida en una espléndida fuente y decorada con cenefas e inscripciones hechas con merengue y chocolate, sin quemar la crema.El Institut Català de la Cuina declaró como o “postre nacional” la crema catalana, y , por cierto, me encargó a mi la redacción de los textos de la publicación conmemorativa, ¡asi que tiene que gustarme!. Realmente es un postre ligero, delicado y exquisito, que gusta a todo el mundo, y repite.

La recetas que encontramos en libros y en internet suelen ser caprichosas. Incluyen maizena piel de naranja o limón ralladas, canela en polvo y otros ingredientes que jamás se han incluido en la crema catalana. Además, no se presenta en ramequins, como la crème brulée sino en fuentes o cazuelitas individuales. Siempre se quema con una pala, no con llama o salamandra, aunque modernamente se ha introducido el sopleto: continúa siendo mujo mejor la pala de quemar Las hay que se calientan en el gas y otra eléctricas. Además , cuando se la coloca en Spanish Recipes, Spanish cooking etc. es como decir que el whisky es inglés. El que quera entender que entienda.

Tiene su propia tradición literaria, que va del s. XIV , pasando por el XVIII (Calaix de Sastre, el fabuloso dietario del barón de Maldà, un aristócrata y gourmet barcelonés del s.XVIII, contemporáneo de Casanova, que por cierto, en esta época estuvo en Barcelona, y parece que degustó este postre- hasta el siglo XX (Josep Pla- el mayor escritor gastronómico ibérico, el gran poeta catalán, cantado por Lluís Llach, Miquel Martí i Pol, etc). A mis amigos de Francia, Suiza o Alemania les encanta este postre. Pueden apreciar el delicioso contraste sinestésico que produce a cuatro bandas cuando se degusta, con el juego que se establece entre la temperatura- frío (de la crema) y caliente (del azúcar recién quemado)- y la textura- suave y de la crema y crujiente del azúcar-.Igualmente es seductor el juego de colores, del amarillo limón al color canela del azúcar quemado.

Ingredientes

1 l de leche

6 yemas de huevo

200 g de azúcar (o unas 4 cucharadas soperas)

Azúcar para quemar (5º g)

1 cucharada rebosada de almidón ( o bien Maizena, unos 70 u 80 g, si bien no es tan recomendable)

1 rama de canela

1 piel de limón

Elaboración

Guardar un poco de leche y el resto ponerla en el fuego en un cazo con la piel del limón y la rama de canela; no debe hervir demasiado, sólo debe coger sabor. Sacar el trozo de canela y de limón. En un cuenco poner un poco de leche, el azúcar, las seis yemas de huevo y el almidón, y removerlo bien. Echarlo todo en el cazo con la leche, que debéis mantener a fuego muy lento, procurando que no hierva demasiado. Removerlo bien y, cuando empiece a espesarse, retirarlo del fuego, sin dejar de removerlo. A continuación, verter la crema en una fuente y dejarla enfriar. Antes de servirla, echar una capa de azucar y quemar con la pala muy caliente.

Notas

Las proporciones pueden variar un poco: por un litro de leche hay quien añade, como hemos dicho, menos yemas o dos de más, y hasta 90 g almidón o maicena.

La crema siempre resulta más fina espesada con almidón que con Maizena.

A base de crema catalana se preparan otros postres, tanto populares como de autor: manzanas rellenas, milhojas, piña natural con crema quemada, helados,“torró de crema” (turrón) etc.

Usada en pastelería, desde luego, es mucho mejor, más perfumada y más ligera que la crema pastelera. En este caso no se “quema”.

En algunos casos se puede servir con galletas, pero finas (barquillos, etc.), aunque no es corriente.