lunes, 29 de junio de 2009

LA CULTURA DEL VINO Y LAS COFRADÍAS BÁQUICAS

Actualidad y futuro de las Cofradías Vínicas

Plinio el Viejo, en su Historia Natural , escribió. "El Vino también es materia de maravillas". Y añadía que "hay que tratarlo con la gravedad que debe tener un romano cuando trata de las artes y de las ciencias".He aquí una lección aún válida hoy: el vino y su amplio mundo no solamente constituye una indudable fuente de gozos y fiestas, de amistad y confraternidad- de lo cual las Cofradías báquicas son un ejemplo -,sino que es también una fuente de saber, que tiene que merecer el mismo rigor, el mismo interés, que el arte o la ciencia. Saber y placer bajo el signo del vino.
Así pensaban los antiguos griegos y sus herederos culturales, los romanos. Los primeros presentes en la Península ibérica a través de Empúries, en dónde trajeron, segurament por primera vez en nuestro suelo la cultura del vino, enfrente de la cultura de la cerveza privativa de nuestros otros antepasados, los íberos y celtíberos. Y los segundos, estimulando, a lo largo y lo ancho de toda Hispania, el cultivo de la viña: los vinos de la Tarraconense o de la Bética ya eran considerados de los mejores de todo el imperio.
Pero ya antes de griegos y romanos, el vino forma parte de la cultura y el imaginario colectivo de babilonios, hititas, egipcios, asirios y hebreos: las grandes narraciones religiosas, de la Epopeya de Gilgamesh a la Biblia, lo colocan en el rango de la bebida preferida por hombres y dioses. En Egipto ya se documentan las fiestas báquicas, ocasiones en que el vino se hacía accesible a todo el mundo, ya que de ordinario su consumo era privilegio, justamente, de las castas sacerdotales y nobiliarias.
Un antecedente,pues, de las cofradías báquicas,que en algunos casos han heredado una liturgia y una iconografía basadas en alusiones herméticas, de transmisón sagrada de saberes, de protocolos , vestimentas y atributos, de iniciación y de fratría autoreconocible.
Volviendo a los precedentes,la Biblia, por su parte, cita el vino no menos de cuatrocientas cincuenta veces. Y retornando a los griegos, los cofrades del vino pueden parecerse a los asistentes a un Symposion. El simposio o academia es otro modelo posible , con menos liturgia lúdico-festiva y más dedicación al estudio y difusión del vino, aunque lo normal, entre nosostros, es que impere un modelo mixto, a la vez sociedad frátrica y grupo de estudio y aplicación de los vinos o de otra materia gastronómica, sea en forma de cofradía, cadena, academia o sociedad- el agua, el anís,la Chaîne des Rôtisseurs, la andouillette francesa, el queso de Parma, las alubias de Tolosa, el bacalao,para citar algunos espécimenes existentes-. El modelo de Symposion aludido consistía en un banquete de sabios y amantes del vino: de hecho, en griego clásico, la palabra Symposion, que traducimos corrientemente por banquete, significa "asamblea de bebedores", dando al término el sentido más noble posible : el vino, de hecho, es un nexo cultural que permite hablar de otras cosas, de lo divino y lo humano, también, claró está, del mismo vino, convertido en metáfora del saber...Y a veces de la verdad, como dice el clásico: "in vino veritas". De estas asambleas o cofradías de bebedores, a través de obras como el Banquete de Platón, ha surgido una buena parte de la sabiduría occidental. Otros "Banquetes", fuente de saber que han llegado hasta hoy, son los de Homero, Jenofonte , Plutarco, Epicuro (nombre bien significativo para la cultura enogastronómica) y, sobretodo la famosa Cena de los eruditos, un banquete de la época de Marco Aurelio del que el autor, Ateneo de Naucratis, nos dejó una cumplida y extensa reseña con el mismo título, que constituye una preciosa información sobe la gastronomía y la cultura del vino en el mundo antiguo.
Si citamos estas fuentes clásicas no es por un capricho historicista. O, en todo caso, sí que se trata de una perspectiva histórica que, al hablar de las Cofradías báquicas y gastronómicas es tan legítima como necesaria.
En efecto: el origen de tales cofradías,como ya vimos, se encuentra en el mundo antiguo. Sabemos de su existencia, de su importancia cultural y religiosa e incluso de sus advocaciones divinas. Estas cofradías o hermandades se colocaban bajo la protección de Dionisio, para los griegos, y de Baco, para los romanos. No contentos con eso, otros dioses inmortales protegían a los adeptos báquicos: por ejemplo, Atis y Cibeles.
El nombre de Cibeles nos sugiere que también otros pueblos mediterráneos (como los fenicios) eran adeptos al vino y sus cofradías. Los mismos egipcios tenían como protector del vino nada menos que al mismo Osiris, inventor del precioso licor.
Toda la cuenca mediterránea, pagana, judía y cristiana, antes de la inaudita fractura promovida por los musulmanes (no todos: los sufíes reivindican sus beneficios sagrados) es favorecedora de una cultura basada en el vino. Es la cultura de Oriente, aceptada por los occidentales desde que Jesucristo bendice el vino en las Bodas de Caná, y judíos y cristianos lo convierten en uno de los símbolos centrales de sus respectivas religiones y los antiguso persas ya disfrutaban de su Syrah (nomobre geográfico de Irán).Por eso no es de extrañar que en la Edad Media, cómo símbolo de identidad , el vino pase a formar parte esencial de la cultura, de la religión y del monaquismo. Puede ser sugerida, perfectamente, la relación de las cofradías báquicas con el movimiento monacal. En la Edad Media, en efecte, grandes protagonistas del vino son los conventos: no lejos de aquí lo podemos comprobar en los importantísimos cenobios de Sant Pere de Rodes o de Poblet, con sus instalaciones para la elaboración del vino aún visibles, como en el último caso. Tabién las órdenes militares rinden culto al vino. Y en un época de toda clase de gremios y cofradías, sabemos, también, de la existencia de las dedicadas al vino.
De hecho, la iconografía, vestimenta y liturgia adoptadas por algunas cofradías vínicas se inspiran en los tiempos tardomedievales y renacentistas, como constata Maguelonne Tousssaint-Samat en la Historia natural y moral de los alimentos al decir "il existe des confréries vineuses, qui ne sont peut-être pas toujours sérieuses amis qui tiennent de la société secrète, à gran renfort de rappels mésdievaux ou de la Renaissance pour ce qui est des décors et de costumes, rapels de nôtre temps mythique". Algunos de estos atrezzos, ciertamente, no están muy alejados de un gusto kitsch, acentuado cuando se entronizan personajes populares pero que no tienen ninguna relación (conocida) con la cultura dle vino, o cuando lo que priva en algunos socios de tales caofradías es, simplement, la liturgia del disfraz.
En aquellos "tiempos miticos" y, sin embargo, tan próximos, el catalán Francesc Eiximenis, profesor en Bolonia, París y Cambridge y autor del primer manual europeo de gastronomía y vinos escribe, que "las naciones que usan vinos templados, amorosos y no fuertes, y que beben a menudo pero poco, son pueblos muy alegres", ya que ,"se creó el vino para dar alegría al hombre",siendo como es "sanidad de alma y de cuerpo", para acabar diciendo que "el vino es un licor soberanamente precioso por encima de todos los otros licores".
Pues bién; a mi juicio,uno de los posibles intérpretes de esta cultura histórica y ancestral del vino tienen que ser, precisamente, las cofradías báquicas, aliadas a otras cofradías gastronómicas y a los gurmets, periodistas y estudiosos de la cultura del gusto.Ellas, por sus componentes a los que les unen valores desinteresados de amor al vino y a la amistad, al margen- en principio- de intereses estrictamente comerciales, les cabe la función no solamente de promover en la actualidad la cultura del vino- cómo ya hacen, a menudo cumplidamente- sinó de mantener esta misma cultura para el futuro, evitando su degradación o su conversión en una moda inane, sin entidad ni identidad, o a un epígono dietético de modas mediterranistas.
Por lo tanto, a los legítimos fines sociales, con su consabida liturgia de trajes, entronizaciones y otros ceremoniales, hay que unir- y asi se hace, o tendría que hacerse- la promoción del vino y de su entorno gastronómico y cultural, en todos sus aspectos, aliado al intercanmbio cultural y turístico.
Dentro de un mundo que , a la vez queremos respetuoso con las identidades locales y nacionalitarias , pero a la vez multicultural e interrelacionado, la función de las Cofradías vínicas adquiere un particular importancia. En efecto: es común, entre ellas, relacionarse las de distintas comunidades y paises, intercanbiar experiencias,sumar amistades, unirse al amplio mundo de los productes gastronómicos ,la restauración y hostelería: promover, en definitiva, no solamente todo lo relacionado con la cultura del vino- que no es poco, de las catas a los maridajes- , sinó añadir el interés suplementario por el patrimonio cultural en general y por los varios patrimonios gastronómicos locales o regionales, así cómo con todo lo relacionado con lo que llamamos cultura del gusto.
La actualidad y futuro de las Cofradías vínicas en España, está cada vez más consolidada, y hay que desear un futuro en el que cabría acrecentar, también, los valores democráticos que tendrían que ser inherentes a la cultura del vino. Valores que atañen tanto a los derechos de socios, miembros y simpatizantes, como a los de las comunidades nacionales, en casos, como el nuestro, en que existen nacionalidades,lenguas y culturas diversas, que tambén tienen que respetadas como reflejo de estos valores democráticos.
El vino, señal de amistad- cómo ya decían los clásicos, y con su invocación finalizamos- nos estimula a todos a perseverar en este empeño. Como escribió Francesc Eiximenis, "lo vy és fort nutritiu y confortatiu de natura, exampla lo cor, e és fort amich de la vida", o sea, "el vino es muy nutritivo y reconfortante por su naturaleza, ensancha el corazón y es muy amigo de la vida". Amigos del vino y de la vida: he aquí, a mi juicio, la más hermosa definición de las cofradías báquicas.

Para saber más:
Jaume Fàbrega, Manual de gastronomia. Indicacions pràctiques per al gurmet (Cossetània Edicions, Valls)